AGENDA

blog

C/Mallorca. 4. 28012. Madrid. 915264426

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Recent Posts

Semana Santa, el violento teatro apto para todos los públicos

March 28, 2018

Como todos los años, el teatro más aplaudido y retuiteado en España ya está aquí. Hablamos de la Semana Santa, esa interpretación de algunos de los episodios del libro más leído e impreso de la historia como es "La Biblia". Año tras año, dichos episodios que forman parte del "Nuevo Testamento", son reencarnados por actores de carne y hueso y otros de imposible movimiento a través de estatuas que son paseadas al ritmo de bandas sonoras. Al son del tambor, como cantaría Rosario, y de los vientos, desfilan por las calles los intérpretes y participantes a la fiesta cristiana más importante.

 

Gran parte de estas actuaciones deberían catalogarse con un mínimo de edad debido a la crudeza visual. Sin embargo, de ser parte de las esferas más progresistas algunas escenas, la derecha se encargaría de tacharlas como eventos que siembran el miedo entre los más jóvenes y fomentan el sadomasoquismo y la violencia. Prueba de ello, las escenas de la cofradía de flagelantes de Los Picaos en San Vicente de la Sonsierra. En ella, diversos actores mediante latigazos se dejan la espalda hecha un cristo. Estas escenas son visualizadas por todo tipo de público, incluyendo a los más pequeños. De haber sido titiriteros, seguramente, hubieran tenido que cumplir algún castigo más severo y, tal vez, recibir algún azote añadido a los latigazos por parte de las corrientes más conservadoras.

 

Aun así, no todas las escenas representan tanta crueldad. Imágenes tiernas como "La Borriquita" se recrean por las vías emulando la entrada de Jesús en Jerusalén. Mientras, el pueblo le recibe con ramas de olivo, como símbolo de la vida. Destaca también la belleza de escenas como “El Encuentro” entre María y su hijo resucitado. En ella, ambas figuras se reencuentran bajo un cielo sobrevolado de palomas blancas como símbolo de la paz. 

 

En “El Prendimiento”, una de las escenas más seguidas de Semana Santa, se reencarna la traición de Judas a Jesús el jueves santo. En muchas de estas interpretaciones, un personaje de carne y hueso sube hasta la carroza de un inamovible Jesús, que sirve de escenario principal para visualizar el beso de Judas.

 

Uno de los puntos más ricos de este teatro es la diversidad de estilos y formas en el que interpretan dichas escenas. Cada región del país utiliza sus propias imágenes, acciones, escenarios y actores para representar unas mismas historias. La riqueza de este teatro se caracteriza también por el grandísimo vínculo emocional que sobre el público recae. Sin ser profesionales de la actuación y algunos de ellos meras imágenes estáticas, los asistentes logran llegar al orgasmo emocional solo con conocer la historia que se está representando, en lugar de por calidad interpretativa.

 

Estas representaciones cumplen con todos los requisitos para ser consideradas obras teatrales, y no de manera despectiva. Todas disfrutan de un potente discurso influenciado por el libro literario de "La Biblia" y una escenografía adaptada al año 33. Además, cuenta con actores principales, como podrían ser las propias estatuas andantes; figurantes, que corresponderían a los costaleros y nazarenos; bandas sonoras, interpretadas por músicos en directo; diversos escenarios, que serían las calles, plazas o propias iglesias; y un vestuario para cada actor que simbolice el papel representado.

 

Pero este teatro no es uno más. Estamos hablando de una representación de muchísima mayor profundidad para la sociedad que el resto de obras. La Semana Santa guarda en sí misma una ideología religiosa fundamental para el desarrollo de la historia en nuestra cultura. Sus connotaciones culturales, educacionales y sentimentales han sido arraigadas al ser humano como ladillas al vello púbico. Para un gran porcentaje de la población, esta reinterpretación de algunas de las páginas del Nuevo Testamento es ingresada en sus retinas sin ser conscientes que están ante un teatro debido a sus creencias religiosas. Esta naturalidad con la que los asistentes viven el espectáculo entra en juego con la fe y la credibilidad para lograr una representación única e, indudablemente, una de las más emocionantes a la que se pueda asistir. Al final el público es partícipe del show y entra a formar parte de la obra posicionándose como actores pasivos.

 

Quizás, toda esta inocencia y fe es la que conmueve a la sociedad para lavar los pies a una obra repleta de belleza y magia, pero sin olvidar la crudeza y violencia a la que los ojos más sensibles tienen acceso en cualquier crucifixión.

Please reload

Please reload

Search By Tags